Te preparas la carta, adaptas el CV, rellenas un formulario de veinte campos. Y al otro lado no había nadie. La oferta llevaba meses publicada y va a seguir publicada el mes que viene.
Se las llama ofertas fantasma: anuncios abiertos que no corresponden a una vacante real, o a una que ya está cubierta. No son ilegales y casi nunca hay mala fe, pero te consumen exactamente el mismo tiempo que una de verdad.
Por qué existen
Entender el motivo ayuda a detectarlas.
Para tener currículos a mano. Algunas empresas mantienen anuncios abiertos todo el año para alimentar su base de datos, por si un día necesitan cubrir algo rápido.
Porque nadie las cerró. El puesto se cubrió hace tres meses, pero el anuncio sigue publicado en cinco portales porque nadie se acordó de retirarlo.
Para aparentar crecimiento. Una empresa con quince ofertas abiertas parece que va bien. A veces esa es toda la razón.
Consultoras sin proyecto asignado. Publican el perfil que suelen necesitar y te entrevistan "para el pipeline". Solo hay trabajo si más adelante entra un cliente que lo pida.
Por obligación interna. En algunas organizaciones hay que publicar la vacante aunque el puesto ya esté decidido para alguien de dentro.
Las diez señales
Ninguna es concluyente por sí sola. Dos o tres juntas, sí.
- Lleva meses publicada. Si la fecha original es de hace más de dos meses y sigue abierta, algo pasa. Vuelve a publicarse cada 30 días, como nueva.
- No hay salario. No siempre es mala señal, pero combinado con lo demás pesa.
- La descripción es genérica. Sirve para cualquier empresa del sector. No menciona el equipo, el producto ni a qué te vas a enfrentar.
- Pide de todo. Diez tecnologías, cinco años en cada una y un rango salarial de junior.
- Sin persona detrás. Ni nombre, ni firma, ni con quién hablarías.
- Publicada en muchos portales a la vez, siempre igual. Copiada y pegada, sin adaptar.
- La empresa tiene decenas de ofertas abiertas y una plantilla pequeña.
- El formulario pide muchísimo —incluida información que ya está en tu CV— antes incluso de una primera conversación.
- No responde nunca. Ni un acuse automático de recibo.
- Ya te presentaste hace meses a esa misma oferta y sigue ahí.
Cómo comprobarlo en dos minutos
Busca el puesto en la web de la empresa. Si en su propia página de empleo no aparece, o aparece con otra fecha, es dato.
Mira su LinkedIn. ¿Están contratando de verdad? ¿Ha entrado gente nueva a ese equipo en los últimos meses?
Busca el título exacto entre comillas. Si sale idéntico en ocho portales y con fechas distintas, es un anuncio que circula.
Fíjate en la fecha real. Muchos portales muestran "publicada hace 2 días" cuando en realidad es una republicación. La descripción a veces conserva la fecha original.
Y si aun así te presentas
A veces merece la pena aunque huela raro: la empresa te interesa mucho, o el puesto encaja perfecto. En ese caso:
- Dedícale poco. Candidatura estándar, sin carta personalizada de dos horas.
- Intenta llegar a una persona. Busca a quien lleve ese equipo y escríbele directamente. Si nadie contesta jamás, ya tienes tu respuesta.
- Ponle fecha de caducidad. Si en dos semanas no hay señal, fuera de tu lista de seguimiento.
Lo que esto te ahorra
Si de cada diez candidaturas dos son fantasma, y cada una te lleva cuarenta minutos bien hechos, son más de una hora a la semana dedicada a nadie. Con veinte candidaturas al mes, un día entero.
Ese tiempo puesto en tres candidaturas buenas de verdad rinde mucho más. La búsqueda de empleo no se gana por volumen: se gana por acertar dónde inviertes la atención.
